Winston Churchill Ese Gran Genocida Olvidado

2 septiembre de 2017

Por aperiresecreta.blogspot.com

Sir Winston Leonard Spencer Churchill, Político británico especialmente recordado por su mandato como primer ministro (1940-45) durante la Segunda Guerra Mundial: con su divisa "sangre, sudor y lágrimas"; para la gente del común, considerado uno de los últimos grandes estadistas, siempre será recordado por su rara habilidad para predecir los acontecimientos futuros (tendrá algo que ver con su amistades esotéricas como Aleister Crowley), lo que en ocasiones se convirtió en una pesada carga para sus compatriotas.

 

Durante años, Churchill fue considerado, algo así como la voz de la conciencia de su país, una voz que sacudía los espíritus y les insuflaba grandes dosis de energía y valor. Su genio polifacético, además de llevarlo a conquistar la inmortalidad en el mundo de la política, lo hizo destacar como historiador, biógrafo, orador, corresponsal de guerra y bebedor de coñac, y en un plano más modesto como pintor, albañil, novelista, aviador, jugador de polo, soldado propietario de caballerías y lo que nadie se atreve a decir: GENOCIDA!.

 

Decidí escribir sobre este tipo, ya que, no son pocos mis compatriotas, que viven llamando a la guerra, en las redes sociales, con frases de esta escoria de personaje; como se nota la falta de educación en historia, o quizás, se sientan identificados con este malévolo ser, la verdad, no lo sé.

 

En el presente post, tratare de mostrar el verdadero talante de este señor, que la historia ha tratado de ocultar, pero sus hazañas siniestras, no pueden ser más tapadas y ocultas, porque Churchill no fue el humilde hombre que trabajó para la paz y la libertad como tanto nos repite la cantinela de los documentales de televisión y los artículos de Wikipedia.

 

La carrera como político o administrador bélico; ya desde muy joven de Churchill se caracterizaba por episodios de incompetencia con otros de un terrible desprecio xenófobo por todos los súbditos coloniales de la corona inglesa, a los cuales consideraba como conflictivos y violentos por naturaleza.

 

CHURCHILL TESTIGO DE LA BARBARIE EN CUBA

 

 

Por ejemplo, podríamos comenzar, Con un dato anecdótico y terrorífico, en el año 1895, concretamente en Cuba, durante la Guerra de Independencia. El general español Valeriano Weyler, apodado por estadounidenses "Butcher" (en español carnicero)Weyler mandó construir campos de concentración para los rebeldes cubanos. A este hecho se le dio un nombre más suave. Reconcentración.

 

 

 

 

La Reconcentración fue un método y una política utilizada por el general Valeriano Weyler para aniquilar el apoyo de la población civil al levantamiento independentista cubano de 1895. Consistía en aglomerar a los campesinos en los suburbios de las ciudades o poblados cercados, con el fin de aislar a los insurrectos de su medio natural evitando que pudieran recibir ayudas. Su eficacia militar fue muy dudosa, pues durante la época en que se aplicó, los rebeldes cubanos, conocidos como mambises, dominaban la mayor parte de los campos de la Isla. La mortandad causada por la Reconcentración parece llegar hasta la tercera parte de la población rural de Cuba.

 

Winston Churchill en la época que fue a Cuba, luciendo el vistoso uniforme de húsar.

 

Podríamos citar que en esta guerra estuvo el célebre Winston Churchill; que estuvo en Cuba entre noviembre y diciembre de 1895, como corresponsal de guerra y observador militar británico; adscrito a las tropas españolas que combatían a los mambises. Jamás elevó su voz para denunciar los desmanes que se cometían contra los cubanos. Escogió a Cuba, según sus propias palabras, porque era “más barato que hacer una cacería de dos meses en Leighton Buzzard”.

 

EL “CARNICERO DE GALLIPOLI”

 

 

Como líder militar, su fracaso más rotundo y macabro data de 1915, cuando Winston Churchill, como Primer Lord del Almirantazgo, escogió una opción casi suicida con el ambicioso objetivo de destruir el Imperio Otomano por la vía más rápida. Ordenó invadir Gallípoli utilizando el estrecho de Dardanelos, con objetivo de convertir la península en base para una rápida invasión de la capital turca. La decisión fue ampliamente discutida por el alto mando militar del almirantazgo, asegurando que la opción tenía muy pocas posibilidades de éxito debido a la naturaleza del estrecho de Dardanelos, que impediría tener manioabrilidad a los buques de guerra británicos, dejando desprotegidos a los transportes de soldados. El resto es historia conocida. Los asesores militares acertaron cuando aseguraba que Churchill estaba errando garrafalmente al creer que podría capturar Gallípoli desde los Dardanelos.

 

 

No pienso dedicar un segundo a argumentar la estupidez e inutilidad de cualquier guerra, pero si un episodio bélico destaca por su crueldad y por el absurdo sacrificio de toda una generación de los jóvenes de una nación lejos de su país, ese es sin duda el de la batalla de Galipolli durante la Primera Guerra Mundial. 

 

El Número de bajas aliadas fueron alrededor de 252.000 entre británicos, australianos y neozelandeses y 47.000 franceses, lo hizo acreedor al apodo entre los ingleses de “el carnicero de Gallípoli”. La batalla de Gallipoli fue una auténtica crueldad, una guerra de desgaste que lanzaba sobre los cañones los cuerpos de sus hijos. Una batalla sin sentido, una derrota aplastante para los aliados, en definitiva, una batalla que no debió librarse jamás.

 

 

Los detalles estratégicos y militares me resultan completamente indiferentes, pero el caso es que al parecer alguien (Churchill, entre otros) decidió que era esencial que miles de jóvenes británicos, franceses, australianos y neozelandeses se encontrasen atacando el estrecho de los Dardanelos, completamente a merced de los cañones turcos, que se dedicaron durante semanas a bombardear a placer a los soldados.

 

EL USO DE GASES VENENOSOS CONTRA LOS KURDOS

 

"Estoy muy a favor de la utilización de gas envenenado contra tribus incivilizadas”

 

“No entiendo este rechazo sobre el uso de las armas químicas. Definitivamente hemos adoptado la posición en la Conferencia de Paz de argumentar a favor de las armas de gas como una forma permanente de la guerra (…)

 

Winston Churchill 

 

Henry González, Congresista de los EE.UU., se refirió a esto en la Cámara de Representantes el 24 de marzo de 1992:

 

“Pero hay más, ¿dónde está el derecho moral? El primero en utilizar el gas contra los árabes fue Winston Churchill, los británicos, a principios de 1920. Lo utilizaron contra los iraquíes”

 

En marzo de 1917, comandante británico teniente general Stanley Maude, emitió una proclama al entrar en Bagdad (El lector notara que este es la misma verborrea y cantinela que nos han echado siempre) se declara que "Nuestros ejércitos no entran en sus ciudades y tierras como conquistadores o enemigos, sino como libertadores." 

 

El ejército "Libertador" británico en su entrada en Bagdad, y que poco después procedieron usar gas venenoso contra los rebeldes iraquíes.

 

Después del final de la Primera Guerra Mundial, el Imperio Turco desapareció y el actual Irak cayó bajo administración británica.

 

El árabe y el pueblo kurdo de Irak resistió a la ocupación británica, y en 1920 este se había convertido en una completa revolución a escala nacional, que le costó muy caro a los británicos. A medida que la resistencia iraquí se fortaleció, los británicos recurrieron a medidas cada vez más represivas, incluyendo el uso armas químicas contra la población civil de Irak; matar y herir a las mujeres y niños eran considerados una forma de intimidar a la población en la sumisión; esto incluía el uso de gas mostaza y otros tipos de gas.

 

RAF británica: Vehículos blindados y aviones bombarderos en servicio en Irak durante el conflicto Mesopotamia

 

Winston Churchill, como secretario colonial, era sensible a los costos que causaba tener una policía del Imperio en las colonias propiedad de los británicos, y estaba muy dispuesto a explotar el potencial de la tecnología moderna. Esta estrategia tuvo especial importancia para las operaciones en Irak. 

 

Era un asunto fácil bombardear y ametrallar una tribu, porque no tenían medios de defensa o represalia. Irak y el Kurdistán también fueron convertidos en laboratorios para las nuevas armas, especialmente para los dispositivos desarrollados por el Ministerio del Aire para su uso contra los pueblos tribales. El Ministerio elaboró una lista de armas, algunos de ellos los precursores de napalm o misiles aire-tierra:

 

 

Las bombas de fósforo, los cohetes de guerra, fuego líquido, bombas retardadas, muchas de estas armas fueron utilizadas por primera vez en el Kurdistán siguiendo los deseos de Churchill de buscar herramientas más prácticas y económicas de someter poblaciones tribales sin la necesidad de requerir costosas unidades de policías coloniales.

 

Cualquier parecido con la realidad actual, parece que fuera mera “coincidencia”, es como si estuviéramos viendo la radiografía de la historia actual de la OTAN e Israel, y su “derecho de legítima defensa” y su hipócrita definición de “daños colaterales”; tal parece que no hemos cambiado mucho.

 

CHURCHILL ESTABLECIO EL ASESINATO DE CIVILES ALEMANES COMO OBJETIVO MILITAR

 

Bombardeo de Dresde

 

A principios del año 1945, cuando el final de la guerra ya estaba cerca, los aliados acordaron realizar un golpe decisivo en la guerra contra Alemania. Los países occidentales habían alcanzado en noviembre de 1944 el río Rin, el ejército soviético había penetrado a finales de enero en la región del Gran Berlín atravesando el río Óder y por el Sur se disponía a la conquista de Silesia. Desde el Este, millones de refugiados llegaban a Alemania Central. Unidades aisladas del ejército alemán intentaban reagruparse de alguna forma a lo largo del variable frente, mientras el ejército soviético se preparaba en febrero y marzo para lanzar el ataque final sobre Berlín. Por el Oeste el proyecto de los Aliados consistía en llegar a la cuenca del Ruhr.

 

Por aquellas fechas la clara superioridad aérea del ejército aliado se utilizaba para preparar un ataque decisivo que permitiera la ocupación de Alemania. Las ofensivas se desarrollaban en todas las frentes, dirigidas a objetivos militares, de comunicación, administrativos y a lugares esenciales de producción, así como a minar la moral de la población. Con este fin, en los últimos meses de la guerra se llevaron a cabo incontables bombardeos sobre las ciudades alemanas, tanto grandes como pequeñas, hasta dejar algunas de ellas convertidas en escombros.

 

 

Durante el verano de 1944, el alto mando aliado ya había barajado la posibilidad de atacar por aire las ciudades del este de Alemania bajo el nombre en clave de Operation Thunderclap, pero el proyecto se había archivado el 16 de agosto. En enero de 1945, la Oficina de Inteligencia británica decidió reabrir la operación, al considerar que el ejército alemán podría cambiar la posición de 42 divisiones en el Frente Oriental.De este modo, la Royal Air Force modificó sus planes y Dresde, junto con Berlín, Chemnitz y Leipzig, se convirtió en un objetivo militar de primer orden.

 

En la Conferencia de Yalta, que tuvo lugar del 4 al 11 de febrero de 1945, los aliados, a petición de los soviéticos, acordaron llevar a cabo nuevos ataques aéreos en la zona oriental y por lo tanto sobre Dresde. Tenían que acabar con un nudo de comunicaciones y un centro productivo de primer orden situado en la retaguardia del Frente Oriental para impedir en lo posible la reubicación de tropas y la llegada de refuerzos a la vanguardia. Al mismo tiempo, los bombardeos tenían el propósito de evitar que el Ejército Rojo sufriese contraataques que demorasen su avance.

 

 

 

Se bombardearon ciudades alemanas matando civiles sin objetivo militar. Los primeros bombardeos alemanes fueron errores, en cambio los ingleses bombardearon a propósito por órdenes de Churchill. Intentó promover el ataque con gases venenosos de las ciudades alemanas. Aunque todos conocemos la historia de los bombardeos de Londres en verano de 1940, no es tan conocido que los ingleses por órdenes de Churchill bombardearon ya ciudades alemanes e incluso Oslo en la primavera de 1940, meses antes de la Batalla de Inglaterra. Luego hacia el final de la guerra vendrían bombardeos como el de Dresde, sin ninguna utilidad militar y muy criticados desde el propio bando aliado que rebajó a la aviación aliada al nivel de su enemigo.

 

 

Aviones británicos y norteamericanos bombardearon la ciudad durante casi tres días (comenzando el 13 de febrero), en la operación lanzaron 2.680 toneladas de bombas: murieron entre 20.000 y 35.000 personas (en su mayoría civiles) y gran parte de la ciudad quedó destruida (más de 33 kilómetros cuadrados fueron arrasados). 

 

La gran castigada fue la población civil. En la ciudad se hallaban varios miles de refugiados que huían ante el avance del Ejército Rojo.

 

 

Este bombardeo, como el de otras ciudades alemanas, fue una decisión muy controvertida. Dresde tenía poca o ningún valor estratégico, si bien es verdad que era un nudo estratégico de comunicaciones y albergaba varios talleres que había sido reconvertidos en productores de armamento. Curiosamente, la zona donde se hallaban estas fábricas-talleres fue escasamente bombardeada.

 

EL HOLOCAUSTO DE LOS BENGALIES.

 

 

No es un episodio extraordinario ni atípico el hecho de que el genocidio moderno de millones de seres humanos sea totalmente desconocido para el gran público. Es la sistemática habitual de los poderes fácticos que controlan hollywood y las productoras de televisión: hablarnos del supuesto holocausto judío como el mayor genocidio jamás cometido y el único en crueldad. Lo que si puede ser sorprendente es constatar la total inexistencia de fuentes de información para estudiar el genocidio de entre 6 y 7 millones de indios bengalíes por influencia de Winston Churchill entre 1943 y 1945. Hablar de este hecho histórico aportando datos objetivos y pruebas objetivas resulta difícil.

 

La Segunda Guerra Mundial generó cantidad de acontecimientos cuyos aniversarios se conmemoran regularmente y de forma fastuosa, según se dice, para que no caigan en el olvido. En cambio, otros, curiosamente, pasan prácticamente desapercibidos.

 

En la primavera de 1943, el hambre comenzó a cebarse con los habitantes de Bengala, región situada en el Noreste de la India controlada por los británicos. En los siguientes 12 meses más de tres millones habían perecido. La ocupación japonesa de Birmania cortó una vía de suministro de arroz a Bengala y la política de tierra quemada de la administración británica empeoró la situación al destruir medios de transporte, infraestructuras, barcas de pesca, privando de esta forma a los bengalíes de casi todos los medios para proveerse de alimentos. La absoluta falta de interés de los británicos a la hora de adoptar medidas para evitar el caos, fue la responsable directa de que la llegada de la guerra a las puertas de la India generase esta dantesca hambruna. Durante meses, las autoridades del British Raj no hicieron absolutamente nada para evitar o paliar los efectos de esta catástrofe que habían provocado. El virrey, general Wavell, calificó la actitud del gobierno de Churchill hacia la India como “negligente, hostil y desdeñosa.” Y llegó a manifestar:

 

“Es escandaloso que no hayamos realizado ningún progreso con respecto a las importaciones de alimentos tras seis meses de discusión.”

 

 

Seis meses de discusión… y de obstruccionismo deliberado por parte del Gabinete de Guerra liderado por Winston Churchill. Seis meses que se llevaron por delante la vida de varios millones de indios. Cuando la magnitud del desastre se hizo evidente y los administradores británicos de la India acudieron a solicitar auxilio al gobierno de Londres, se encontraron con la fría y tenaz oposición de Winston Churchill a facilitar cualquier tipo de ayuda humanitaria a la población bengalí. En respuesta a un telegrama desde Delhi solicitando ayuda, Churchill respondió, con ese particular ingenio que tanto gusta a sus admiradores:

 

“Si están muriendo tantos indios de hambre ¿cómo es que Gandhi no se ha muerto todavía?”

 

Uno de los principales impulsores de esta política criminal hacia la India fue Lord Cherwell, el asesor de máxima confianza de Churchill. El mismo individuo que le aconsejó lanzar la campaña de bombardeos terroristas contra objetivos civiles sobre Alemania y el mismo que en la conferencia de Quebec de Septiembre de 1944, en connivencia con su correligionario Henry Morgenthau, convenció al Primer Ministro de la necesidad de aplicar al Reich derrotado el siniestro y criminal Plan Morgenthau.

 

El Imperio Británico disponía de enormes reservas de alimentos almacenados en diferentes lugares, desde Canadá a Australia, pasando por Oriente Medio. Pero Churchill se negó rotundamente a que parte de estas reservas fueran enviadas a Bengala. El Primer Ministro quería que todos los recursos disponibles fuesen destinados permanentemente a mantener el esfuerzo bélico y no estaba dispuesto a destinar ni un solo barco a transportar alimentos que según él, hacían mucha más falta en otros lugares.

 

Según el historiador escocés Donny Gluckstein,

 

“El registro oficial señala que el primer ministro canadiense tenía 100.000 toneladas de cereal cargadas en un barco con destino a la India, pero “una llamada personal de Winston le disuadió” de enviarlo.

 

…tampoco llegaría ayuda alguna de Gran Bretaña porque, en palabras de Churchill, desviar barcos a la India podría afectar “las importaciones de alimentos a este país.”

 

La prioridad era alimentar a los soldados desplegados en la India, después a los indios que trabajaban en las industrias puestas al servicio de la maquinaria bélica aliada y ni se podía considerar seriamente emplear barcos necesarios para el transporte de material de guerra y de tropas para alimentar bocas inútiles.

 

 

La actitud del gobierno británico resulta aún más repugnante teniendo en cuenta que la India estaba siendo salvajemente explotada en beneficio del esfuerzo bélico aliado. Su economía se puso al servicio de los intereses bélicos de “las Naciones Unidas”. El que fuera director del programa de “Préstamo y Arriendo” desarrollado por el gobierno de Roosevelt, Edward Stettinius y que poco después llegaría a ser Secretario de Estado, escribió durante la guerra un curioso libro explicando la enorme contribución a la victoria que estaba aportando este programa económico. Entre otras cosas, dejó escrito:

 

“Se pedía a la industria índica que auxiliase a América y a la Gran Bretaña en el envío de municiones y la India era un país mucho más industrial de lo que la mayoría de americanos suponía.”

 

“Pequeños talleres, esparcidos por toda la India, habían sido adaptados a la producción de material de guerra.”

 

“La India poseía la mano de obra, las materias primas y las fábricas.”

 

La economía de la India había sido puesta de rodillas al servicio de sus amos británicos y sus empresas reconvertidas para producir armamento y municiones, aunque el pueblo indio necesitase esas fábricas para producir otro tipo de bienes de uso civil y de en muchos casos de primera necesidad. Como consecuencia de todo ello, sobrevino la hambruna.

 

 

Que la India estuviese pagando tan alto precio exprimida para mayor gloria del esfuerzo bélico aliado no conmovía en absoluto a Churchill. Para un imperialista como él, las penalidades de los indios no significaban nada. Si para que el Imperio Británico ganase la guerra, tenían que morir de hambre por millones, ese y no otro era su destino. Sus vidas no importaban, la supervivencia del Imperio, sí.

 

Es habitual leer y escuchar a los historiadores y propagandistas de la versión única de la Segunda Guerra Mundial denunciando estremecidos la brutal utilización de mano de obra esclava por parte del Tercer Reich. Pero se suele ignorar que sólo en la India los británicos explotaban a 400 millones de personas, muchas más de las que cayeron bajo la ocupación alemana en el momento de mayor expansión del Tercer Reich. La única diferencia consistía en que los nazis utilizaban como esclavos a europeos de países enemigos ocupados y los aliados a súbditos indios, negros y árabes de sus colonias. No obstante, los racistas eran los nazis.

 

Fuentes:

 

http://www.bbc.com/news/magazine-29441383

http://sieldiablonoloremedia.blogspot.com/2013/10/churchill-su-lado-oscuro.html

http://www.ordenycultura.es/2012/01/13/winston-churchill-el-gran-genocida/

http://rindfleischknight.blogspot.com/2013/06/1943-2013-lxx-anos-de-la-hambruna-de.html