“Si no sos mía no sos de nadie”

7 septiembre de 2017

Reflexión de la Jueza Segundo del Juzgado Especializado en Violencia, Aleyda Irías sobre la violencia de género, al condenar a 30 años al asesino de Karla:

"Es importante reflexionar que este delito tan lamentable que ha enlutado a una familia es producto de una cultura de pensamiento patriarcal, androcéntrica que contamina nuestra sociedad porque no es casual que las mujeres mueran a manos de sus parejas y que a cambio los sólo excepcionalmente pueden morir a manos de sus parejas y esto ocurre muy pocas veces y es cuando la mujer hace una defensa frente a actos de violencia del sujeto masculino.

La sociedad patriarcal asigna a los hombres el estatus de jefes superiores y representantes propietarios de bienes, administradores de la familia, la persona que piensa, decide y dispone por ellos. En este contexto las agresiones se presentan como castigos ante la desobediencia, reacciones ante supuestas provocaciones, control como forma de protección o celos que se asocian de una forma distorsionada a la idea del amor.

En la sociedad patriarcal la mujer en la pareja es propiedad del hombre con la muerte; el FEMICIDA quiere evitar que la mujer viva fuera de su dominio y por eso el delito de FEMICIDIO es considerado un acto de discriminación por razón de la posición en que ha sido ubicada la mujer en la sociedad, sobre quien se han depositado deberes, expectativas, mandatos, que constantemente la ubican, la hacen creer, la hacen sentir que debe ser sumisa y complaciente con la pareja y al hombre se le ha socializado para mandar para poseer, para ser servido.

Las expresiones “mi mujer” las expresiones “si no sos mía no sos de nadie” llevan inmerso el germen de la violencia. Por qué? Porque indican que la mujer en la pareja viene a ser posesión del hombre y por lo tanto él dispone de ella como dispone de sus bienes y eso llevado a su extremo significa disponer de la vida y la muerte de la mujer.

También en la sentencia hago una reflexión en que la violencia hacia la mujer por razón de género tiene como efecto privarla del goce efectivo de sus derechos humanos, de sus derechos fundamentales, por eso el sistema de justicia penal debe garantizar el acceso a la justicia de las mujeres en condiciones de igualdad, poniendo a su disposición los recursos humanos y materiales con que cuenta ya que a través de la prevención general y en especial con la pena impuesta a los declarados culpables se envíe un mensaje a la sociedad en el sentido de que cualquier manifestación de violencia y en concreto el femicidio es injustificable es un delito y debe castigarse.

En este caso parte de la cobertura mediática ha asociado el femicidio a un acto de amor y yo quise hacer una reflexión porque con ello se ha reforzado uno de los mitos de la violencia porque tradicionalmente en la cultura patriarcal se ha encubierto la violencia bajo este concepto y esto lo hemos expresado con expresiones populares valga la redundancia “si te cela es porque te quiere” “te pego porque te quiero” “quien te ama te hará sufrir” sin embargo no es cierto que violencia sea expresión de amor porque el amor es felicidad, el amor es bienestar, el amor es gozo, el amor es placer, el amor es un valor que potencia todas nuestras capacidades y nos permite desarrollarnos en la vida, entonces el amor nuca será muerte.

Y si tomamos nosotros distancia de estas expresiones y las analizamos desde la perspectiva de las personas involucradas en el conflicto vemos que cuando decimos que por amor se cometen un delito como este, estamos dando una justificación como sociedad a la violencia y de alguna manera estamos naturalizándola, pero estoy segura que si analizamos la situación desde la perspectiva de quien recibe los golpes, de quien recibe humillaciones, de quien recibe las ofensas nunca va a decir que se siente amada por ese comportamiento".