Los pies desnudos y los combatientes uruguayos de “El Che”

15 octubre de 2017

Por Dr. Ismael Blanco, analista

Publicado en el Diario La República de Uruguay.

Nadie me lo ha contado. De las cosas que uno escribe por más noveladas que sean, siempre tienen un 90 por ciento de veracidad y tan solo un 10 de imaginación. Al menos así me pasa en lo que a mí respecta.

Carezco de la extraordinariafantasía y siempre respetable creatividad que tienen los escritores o grandes novelistas que pueden crear personajes con ficticios perfiles sicológicos, facciones extremadamente recreadas y nombres ajustados a las geografías de sus relatos.

Lo mío, a costa de mucho esfuerzo, necesariamente debe basarse en el pretexto de contar un pedacito de historia, algo cierto, verídico y fidedigno donde pueda apoyarme y donde se me permita escudriñar hasta donde me sea tolerado, los hechos que corren el riesgo de morirse en el olvido.

Digamos que me ocurre como algo así como si formara parte de un equipo forense que con un retazo de tela, con un mínimo trozo de tejido o un poco de plasma o células resecas, me permita rescatar el ADN de las historias de individuos, de hombres hechos de carne, ideas y sentimientos que hicieron acciones que merecen ser contadas y de esa forma el olvido no se lo trague todo como una pintura negra de Goya donde Zeus se come a sus hijos.

Sabido es que los julios y los agostos y más allá también, la costa uruguaya suele ser particularmente cruel por sus vientos y sus humedades que calan huesos y mellan bronquios pero también y amén de parecer contradictorio, estos mismos fenómenos climatológicos traen consigo elatractivo efecto del viento cuando golpea la cara. Es como que a uno le da esa sensación de sentirse vivo ante el golpe frío y tosco de la naturaleza.

Montevideo posee varias maravillas pero una singular: su rambla, y esta historia se sitúa sobre ella y en un sector particularmente esplendoroso donde las rachas furiosas del viento aporrean las rocas de Punta Gorda.

Se trata de una casa especial. No era la primera vez que en ésta por cortesía, por cobertura y refugio se había recibido a figuras destacadas del comunismo mundial, Rafael Alberti o Marcos Ana (el preso más antiguo del fascismo franquista, tres veces condenado a muerte que con apenas 17 años había sido prisionero y liberado recién a los 42). Por allí pasaron también los huidos del gorilismo del Brasil. Más que una casa era una embajada, roja y bajo la tutela personal del legendario jefe comunista Rodney Arismendi.

Pero esta historia viene a cuento porque allí residió bajo la protección y logística de los comunistas uruguayos uno de los líderes revolucionarios más importantes de la época y luego de la historia.

Según parece podría haber entrado por la frontera seca del norte. Al menos es una explicación posible a su estadía por aquellos lugares. Irreconocible. Con el nombre falso de Adolfo Mena González, de simulada nacionalidad oriental y de fingida profesión de comerciante. Ese hombre uno de los objetivos más prioritarios de la CIA y del Departamento de Estado que apenas cinco años antes por los pelos se había salvado en las dos orillas; primero a la salida de la Universidad de la República cuando una bala no llegó a destino y luego cuando por un error de tiempo de la inteligencia militar argentina eludió la emboscada preparada en un cruce cuando iba rumbo a “Olivos”, cuando se internó también clandestino en este caso, en su propia patria desde un pequeño avión que partió de Melilla, y que le costó la caída al presidente de aquel entonces, Arturo Frondizi.

El hombre al que nos referimos es Ernesto Guevara de La Serna: EL CHE.

En la víspera de los 50 años de su caída en combate me fui hasta esa casa, que como una picardía de la vida se sitúa en la calle que lleva mi propio nombre. No dejo de admitir que sólo ese hecho me sugiere una sensación extraña y de cierto regocijo. Me paré ahí mismo en la misma puerta donde había entrado EL CHE en la primavera del 66 y también di la vuelta por la otra “entrada-salida” en la ladera de la cantera.

Me lo imaginaba tomando mate mirando por la ventana observando el mar, a “Mongo” o a “Ramón” y que desde allí ultimaba los detalles de su entrada a Bolivia.

Pocos sabían de su estadía, la seguridad debía ser extrema. De la Dirección sólo el “Flaco” y el jefe del “aparato”. El propio Jaime que estaba en el secretariado se enteró de su presencia después de su partida. Es que mucho estaba en juego. El acuerdo fue “partido a partido” pero específicamente de Fidel con Arismendi y viceversa. El mismo Arismendi que no se subió a la cresta batiente de la “OLAS” cuando impertérrito e imperturbable pegado al “Caballo” no le llevó su discurso incendiario y no sólo eso, lo demostró no aplaudiéndolo y como protesta cruzó sus brazos.

Es que las agallas no se miden por las bocas sino por las acciones. Y mientras muchos que declamaban balas de alto calibre no tenían ni la logística ni la confianza para tan alta tarea, ni siquiera para proteger la integridad de su propia organización, fueron los comunistas uruguayos quienes asumieron tan alta responsabilidad.

Arismendi y su partido en su compromiso fueron a más, en paralelo ya hacía meses que más de un veintena de comunistas, los combatientes uruguayos de EL CHE entrenaban en “El Turquino”, en plena Sierra Maestra.

Al decir de uno de ellos subir la ladera de ese pico montañoso, cargado para un combate en las peores condiciones, hacía que hasta pesara una cajilla de cigarrillos.

El otro Ramón, el “uruguayo”, nunca me deja de decir que fue “Mongo” el CHE a quien le debe la vida pues cuando debían desembarcar en tierras bolivianas ya éste había caído.

Estos uruguayos, revolucionarios comunistas pagaron muy caro años después en las sesiones de tortura el hecho de existir en su prontuario haber sido de los elegidos de EL CHE.

“Adolfo Mena González”, casi totalmente calvo, con una prótesis dental que le cambiaba la forma de la cara, con lentes de cristal de aumento para “achinar” sus ojos, canosa su corona de los pelos que iban de sus sienes a la nuca, con zapatos con tacos huecos que le modificaban su altura, se avino sin condiciones a la infraestructura comprometida por el jefe comunista uruguayo con la dirección cubana. Solo se sabe de una solicitud: que el grupo de los combatientes uruguayos estuviera al mando de Raúl Rezzano, quien había impresionado al EL CHE en 1961, cuando siendo el responsable de su seguridad había demostrado un formidable coraje y una estupenda experticia para eludir emboscadas y seguimientos y sobre todo una impactante capacidad de mando.

Rezzano es uno de los tantos héroes olvidados aún por los actuales comunistas. Basta recordar que cuando el asalto por parte de los fascistas a Sierra 1720 en la noche del 14 de abril de 1972, éstos a los gritos especialmente pedían por Alberto Altesor y Raúl Rezzano, gigantes cuyos nombres aún no concibo como se mantienen en el olvido.

Ya han pasado 50 años. A día de hoy quienes habitan la casa frente al mar de la Playa Honda desconocen quien fue ese Adolfo Mena González que años antes había sido Ramón Benítez Fernández. Dos identidades uruguayas creadas a la perfección por el mejor aparato logístico de uno de los partidos comunistas más fuertes de occidente.

Por estas horas como era esperable miles de imágenes del guerrillero heroico recorren el mundo. La mayoría alguna vez todos las hemos visto desde las más clásicas de Korda, hasta las centenares de quien fue un gran fotogénico. No existe foto de Guevara que por su impronta no trasmita fuerza y rebeldía.

Sin embargo la que más me viene impactando es una casi desconocida, una tomada por el enemigo, una en la que se ve al hombre es su total indefensión. La que confieso que me ha conmovido tanto como el Jesús crucificado. La foto de los pies desnudos, lastimados, envueltos en pedazos de cuero y atado con cuerdas, de su cuerpo inerte.

Esa imagen para mí, quizá solamente para mí es la más auténticamente humana de EL CHE y la que me arruga el corazón.

En la muerte más revivida, en la muerte que nunca termina siendo muerte y mucho menos olvido recuerdo al EL CHE y a los combatientes comunistas uruguayos que iban a pelear junto con él, a los vivos y a los renacidos.

Fuente: http://www.republica.com.uy/los-pies-desnudos-los-combatientes-uruguayos-che/