El desarme de las FARC es ya una realidad

Bogotá. PL. | 17 junio de 2017


Con el segundo acto de dejación de las armas por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), se entró esta semana en una etapa decisiva para el proceso de paz que lleva adelante el país desde hace seis meses.

Cuando termine junio las FARC-EP no tendrán más armas, comentó el presidente de la República, Juan Manuel Santos, al evaluar con cierta euforia el cumplimiento de la hoja de ruta fijada por el Ejecutivo y la insurgencia, con el fin de poner término a más de 50 años de conflicto armado interno.

Durante esta semana la guerrilla procedió a deponer un segundo grupo de un 30 por ciento de su pertrecho militar, después que el pasado día 7 de este mes se realizó la primera entrega a la misión de la ONU de un primer 30 por ciento de sus armas, lo que sorprendió a la ciudadanía por la discreción con que se procedió.

Mientras, la última entrega podría ser entre el 20 y el día 24 venideros, con el 40 por ciento restante, como lo anunció el propio líder del grupo insurgente, Timoleón Jiménez, Alias Timochenko.

Esta segunda dejación de los fusiles por los guerrilleros, no dejó de estar marcada por cierta tensión, pues el mandatario colombiano partió de Bogotá en su avión, pero no pudo llegar a la vereda transitoria de La Elvira, en el suroccidental departamento Cauca, debido a las malas condiciones del tiempo que se presentaron el martes último.

La ceremonia, que debió posponerse por varias horas, Santos la presenció por TV desde una base aérea próxima a Cali, oportunidad que estuvo acompañado por los expresidentes Felipe González, de España y de Uruguay, José Mujica, quien afirmó que Colombia se ha convertido en un laboratorio de la paz mundial y que no debe defraudar a la comunidad internacional.

En la ocasión Santos se hizo acompañar también por varios funcionarios del gabinete colombiano e integrantes del componente internacional de la Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación para la implementación del acuerdo final de paz.

El segundo depósito en los contenedores de Naciones Unidas por parte de los guerrilleros de sus fusiles, armas cortas y largas de alto calibre, morteros y lanzagranadas, fue también presenciado por varios integrantes del Secretariado de las FARC-EP, encabezados por el comandante Iván Marquez, en ausencia de Timochenko, que viajó a una conferencia académica en Noruega.

Esta nueva entrega de armamento tuvo como sitio de realización simbólica al campamento transicional del municipio caucano de Buenos Aires, aunque se efectuó simultáneamente con la asistencia de los veladores de Naciones Unidas en varias de las 23 zonas veredales y puntos de concentración que ocupan los combatientes de las FARC-EP.

Estos pertrechos de guerra que poseía la insurgencia y puso ahora en manos de la misión de la ONU en Colombia, serán inutilizados y transformado en tres monumentos de recordación del conflicto armado más extenso de Latinoamérica, los que serán edificados en Bogotá, La Habana y la sede de la Organización de Naciones Unidas en Nueva York.

No obstante de tratarse del cumplimento de un segmento muy trascendente del entramado de los acuerdos de Paz, elogiado por todas las partes por su fluidez y transparencia, en el ambiente flota, sin embargo, la preocupación de sectores de izquierda por la falta de pasos de parte del gobierno que debieron ocurrir simultáneamente.

En ese sentido, el senador del Polo Democrático Alternativo, Iván Cepeda, reclamó a la Casa de Nariño- según explicó a Orbe- que el Ejecutivo tiene la obligación de garantizar el programa de reincorporación social y económica a todos los miembros de las FARC-EP, quienes todavía permanecen presos.

Ante esa preocupación, Santos tuvo palabras de conciliación al expresar que 'voy a presionar a los jueces para que con más rapidez decidan la amnistía de aquellas personas que todavía no han sido indultadas y que han debido, soy el primero en reconocerlo, a estas alturas ser liberados'.

Para llegar a este punto del proceso, las FARC-EP y el gobierno realizaron pláticas en la capital cubana durante casi cuatro años, hasta lograr el acuerdo de paz de noviembre pasado, que puso fin a 53 años de conflicto armado interno. (Tomado de Semanario Orbe)