Venezuela: aberrante mezclar religión con política partidista

Caracas. PL. | 17 junio de 2017


Para el sacerdote católico Numa Molina es una aberración mezclar lo religioso con lo político partidista, algo que se hace recurrente en un país cuya población tiene en alto lugar su fe religiosa.

Si algo une a los venezolanos, descontando las tendencias políticas, clases sociales y el contenido de su 'cartera', es su fe religiosa, a no ser para algunos que insisten en arrastrar su fe en el fango.

De ahí que no es descabellado el llamado realizado la víspera por Molina, párroco de la Iglesia de San Francisco en Caracas, a sus compatriotas a promover la paz, el amor, la reconciliación y el diálogo.

'Necesitamos cultivar lo espiritual en función de la paz porque la iglesia no tiene sentido en esta Tierra como sacramento de Cristo si no es para construir la paz. Vamos a colocar a un lado las expresiones de odio, tenemos que aislar toda esa violencia cargada de mentiras que se está generando hoy en el mundo de las redes sociales y que prevalezca el encuentro y la reconciliación', subrayó.

En sus declaraciones al programa Encendidos, de Venezolana de Televisión, el prelado puso el dedo en la llaga, pues es la violencia, el odio y la manipulación entre los fieles lo que pone a la patria de Bolívar abocada al abismo que representaría una intervención de fuerzas extranjeras.

Molina rechazó la politización que sectores de extrema derecha hicieron este jueves de la procesión de la Divina Pastora, desde la iglesia Claret hasta la Catedral de Barquisimeto, estado Lara, que por primera vez en los más de 160 años de esta tradición religiosa, se realizó con fines estrictamente políticos y fuera de su tradicional fecha, el 14 de enero, comentó.

Algunos sectores, para no ser categórico, alientan en el país para atentar contra la religiosidad y la espiritualidad popular, a la vez que abrazan la violencia por encima del diálogo, al que llaman casi a diario las principales figuras políticas del gobierno y sectores populares.

Tenemos derecho a ser respetados por nuestros pastores, a organizarnos como comunidades eclesiales de base, por lo tanto es una aberración mezclar de ese modo lo religioso con lo político partidista, plantea Molina como representación meridiana de las preocupaciones por su país de millones de venezolanos.

El jueves se produjo la 'procesión' de la virgen Divina Pastora por las calles de Barquisimeto, en Lara, algo que según testigos tenía todas las características de una actividad política: banderas negras con ocho estrellas en el medio.

Brilló por su ausencia el azul claro y blanco que caracteriza la fe mariana por la Divina Pastora, patrona espiritual de los larenses, pero sí abundaron los colores que identifican el odio y la noche de 'los puñales largos'.

En esa comitiva de 'devotos' fueron identificados personajes como el dirigente del partido de derecha Voluntad Popular (VP), Freddy Guevara, promotor de las manifestaciones violentas de los últimos tres meses, y quien fue duramente criticado por utilizar menores de edad en las protestas violentas.

¿Dónde estaba la fe y el papel que debe jugar el alto clero como promotor de la paz cuando en las redes sociales circulan imágenes en las que se ve al arzobispo de Barquisimeto, monseñor Antonio José López Castillo, bendiciendo a encapuchados, tras los cuales se esconden malandros, paramilitares y elementos promotores de una violencia que algunos califican de fascista?

Presuntamente la procesión fue convocada por la jerarquía eclesiástica de este estado, con el argumento de que era una actividad 'por la reconciliación del país'. Vaya usted a saber cuánto fueron engañados por ese mensaje que viniendo de una alta autoridad deja mucho que decir de la iglesia venezolana y le hace un flaco favor a los creyentes.

Esta provocación contrasta con los llamados del Vaticano al reconocimiento mutuo entre las partes enfrentadas, la búsqueda y servicio del bien común, para alcanzar las soluciones que propone el Vaticano.

'La Santa Sede continúa considerando que una negociación seria y sincera entre las partes, basada en unas condiciones muy claras, comenzando por la celebración de las elecciones constitucionalmente previstas, podría solucionar la grave situación de Venezuela', señaló el secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, en una carta difundida esta semana.

Las conversaciones entre el Gobierno venezolano y la oposición, con facilitación del Vaticano y de un grupo de tres exgobernantes de la región, están congeladas desde diciembre, pero aún hay esperanza de que algo pueda concretarse.

Al respecto esta semana el presidente Nicolás Maduro dio más vida a esa esperanza: 'Venezuela demanda que haya un gran sacrificio: que nos atrevamos a deponer nuestras posiciones y nos sentemos a dialogar definitivamente por la paz, por el reencuentro y la reconciliación entre los venezolanos'.

En las manos de la población, mayoritariamente católica, está enrumbar y aunar posiciones para sacudirse las cadenas y el grillete que tratan de ponerle justificando con un credo equivocado y entreguista.