Movimiento Zapatista y su influencia en México y América Latina

Ciudad de México. Agencias | 19 junio de 2017


El Movimiento Zapatista cree en la democracia participativa y popular, por lo que impulsan a la gente a participar activamente en la política, pese a no ser un partido político.

Este 19 de junio se celebrará el natalicio de una de las figuras más representativas del Movimiento Zapatista en México, el Subcomandante Marcos, militar e ideólogo que cumple 60 años.

El subcomandante Marcos, como es conocido el portavoz del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), se convirtió en ícono y gran figura del movimiento, que aún permanece en actividad, especialmente en el estado de Chiapas.

Este grupo ha influenciado a numerosos movimientos insurgentes y populares en América Latina, que tomaron como inspiración los ideales y conceptos planteados por el grupo.

El EZLN surgió como intento de corregir el empobrecimiento crónico que los pueblos indígenas de México han sufrido desde la época colonial.

El grupo realizó su primera aparición pública el 1 de enero de 1994, con la Declaración de la Selva Lacandona, a través del que realizaban un llamado a las armas contra el Gobierno mexicano.

Los postulados de la agrupación plantean un nuevo orden político y democrático, basado en la autonomía indígena en México, además de la posibilidad de construcción de nuevas relaciones sociales y un nuevo ejercicio democrático, a partir de la capacidad de la resistencia.

Los zapatistas creen en una existencia colectiva y en la democracia participativa mientras rechazan el capitalismo y la globalización. Curiosamente en uno de sus primeros manifiestos se declaraba que la gente tenía derecho a resistir las acciones injustas perpetradas por el EZLN, algo inaudito en cualquier grupo revolucionario.

Estos ideales revolucionarios han influido en la población mexicana, especialmente aquella más desfavorecida, que aspira a mejorar sus condiciones de vida en el país.

El EZLN no es un partido político ni tampoco parecen tener aspiraciones políticas, sin embargo, son promotores de acciones y animan a la gente a participar activamente en la política, en el marco de su movimiento.

Es por esto que su esencia perdura en los grupos insurgentes de resistencia, que se han visto reflejados en el movimiento mexicano.

La relación del movimiento con fenómenos políticos a nivel nacional aumentó y se expresa en el surgimiento de formas de nuevas luchas insurreccionales a nivel internacional por la lucha contra el neoliberalismo.

La emergencia de movimientos indígenas de resistencia terminaron en gobiernos derrocados y originó nuevos partidos y Gobiernos en Bolivia y Ecuador, así como el exito electoral del Partido de los Trabajadores (PT) en Brasil, así como los logros obtenidos en Uruguay y Venezuela.

Todos estos fenómenos forman una nueva ola de transformaciones sociales en América Latina, que tiene fuertes raíces en los nuevos movimientos sociales y en su articulación con las fuerzas de los movimientos sociales clásicos, con la evolución de la izquierda en su conjunto y con los sectores nacionalistas de las clases dominantes.

Todo esto produce un complejo proyecto histórico aún en construcción que se expresa también en los procesos de integración, unidos a una creciente densidad diplomática entre los gobiernos latinoamericanos.