Mapa de fallas de Managua hecho por Ineter (descargar)

Managua. Radio La Primerísima. | 10 septiembre de 2012


Managua está repleta de fallas volcánicas y tectónicas. Una de ellas, la que pasa por Tiscapa, fue activada por el terremoto de 1972 y tuvo un movimiento horizontal de más de 30 cm durante el sismo, cuyo epicentro fue en el lago Xolotlán, a pocos metros de la orilla.

El 31 de  marzo de 1931, el destructivo terremoto superficial, de magnitud 5.3-5.9, produjo una ruptura superficial a lo largo de una falla de dirección Nor-Noreste (Falla Estadio) en la zona occidental de Managua. El terremoto de 1972 rompió cuatro fallas orientadas en dirección Nor-Noreste, de las cuales, la mayor es la Falla Tiscapa. El sentido de desplazamiento fue lateral izquierdo (es decir, el bloque occidental se movió hacia el Suroeste), con deslizamiento oblicuo. Estas fallas, ubicadas en la ciudad de Managua, fueron encontradas por estudios geológicos y geofísicos.  Las fallas Los Bancos, Tiscapa, Chico Pelón, Zogiab,y Escuelas se activaron durante el terremoto de Managua.

INETER ha publicado el mapa de las fallas de Managua.

Lo puede descargar aquí o ver en línea

Estos son extractos de un estudio realizado por INETER sobre la sismicidad en Managua. Usted puede acceder al documento completo en esta dirección: http://webserver2.ineter.gob.ni/geofisica/sis/proyectos/micromana/index.html

Extractos

En Managua y sus alrededores se encuentran  decenas de centros volcánicos en diferentes grados de actividad. El cráter Santiago del volcán Masaya es muy activo; de él salen gases volcánicos químicamente agresivos, cuya nocividad, limita la actividad económica y agrícola de las zonas afectadas por los mismos, al Oeste del volcán. Con frecuencia, ocurren pequeñas explosiones en el cráter. La actividad históricamente más fuerte ocurrió en el año 1771, con efectos catastróficos. El riesgo de repetición de una actividad volcánica de carácter destructivo es posible. Las manifestaciones efusivas de este volcán predominan en las actividades volcánicas históricamente documentadas.  Se debe pensar en la posibilidad de una futura actividad volcánica en las fallas sísmicas principales, ubicadas en el mismo centro de Managua.

El cráter Tiscapa es un ejemplo de la ocurrencia de un centro volcánico en una falla sísmica activa. En estas zonas pueden aparecer nuevos centros como los del tipo Chico Pelón y Calvario. Centros volcánicos de carácter similar fueron documentados por Hradecky (1997) al Sur de Managua. Entre la zona del aeropuerto y la caldera de Masaya, se encuentra una cadena de centros volcánicos alineados sobre una falla tectónica, lo que señala una vez más la posibilidad de que puedan iniciarse erupciones volcánicas a lo largo de una falla activada por un fuerte terremoto. Se afirma que la interrelación entre actividad volcánica y tectónica-sísmica en la cadena volcánica de Nicaragua, fue demostrada claramente durante la erupción del volcán Cerro Negro, en agosto de 1999, cuando se produjeron sismos destructivos de magnitudes hasta 5 Richter (Strauch et al., 1999). Procesos similares podrían ocurrir en Managua.

En la ciudad de Managua se encuentran zonas con pendientes muy inclinadas en la cercanía de los cráteres Tiscapa, Nejapa, Asososca, Valle de Ticomo y a lo largo de la falla Mateare (Ciudad Sandino).

Usando la técnica de sensores remotos a fotos de satélite e imágenes de radar, combinada con datos sismológicos del terremoto de 1972, Frischbutter (1998) llegó a la conclusión que la zona del Lago de Managua es una estructura compuesta, de importancia regional, en dirección Norte‑Sur.  Frischbutter postuló que durante el terremoto de 1972 se activó solamente la parte Oeste del graben de Managua. Como consecuencia de eso, podría resultar que la concentración de los esfuerzos tectónicos a lo largo de la parte Este del graben (Falla Aeropuerto, Falla Cofradía) se haya aumentado.

En este modelo, las fallas principales son las de rumbo Norte-Sur. Por su gran longitud, representan una amenaza sísmica muy alta para Managua porque son capaces de generar terremotos con magnitudes encima de 7 Richter. Este conocimiento se utiliza en el cálculo de la amenaza sísmica.

Se efectuó dentro del proyecto de Microzonificación un estudio con el método de la Paleo-Sismología en la Falla Aeropuerto. Este método consiste en buscar evidencias geológicas (por ejemplo, discontinuidades de estratos geológicos o desplazamientos horizontales de ríos), para determinar el movimiento relativo de bloques del suelo. Se pudo inferir con un cierto margen de error que los eventos más recientes en la Falla Aeropuerto ocurrieron entre 1650 y 1880. Se asume que los sismos pudieron haber tenido una magnitud Richter arriba de 6. Con base en estos datos, se pudo aclarar que la falla Aeropuerto es tectónicamente activa y debe incluirse en el cálculo de la amenaza sísmica.

Terremoto simulado

Para estudiar los posibles efectos de un terremoto considerablemente más fuerte que el de Managua en 1972, se simuló una ruptura de la falla Cofradía. Esta falla es apta para generar terremotos de magnitud 7 ó más. Para la simulación numérica se consideró un terremoto de magnitud 7, en una ruptura de 40 km de longitud y 20 km de ancho (en la vertical). En la figura 6-5 se aprecia que las aceleraciones simuladas alcanzan 1700 cm/s2, es decir, casi 2 g, y las intensidades llegan hasta X de la escala MMI. Más importante aún parece la larga duración de las aceleraciones fuertes (aceleraciones encima de los 100 cm/s2), que se observan en una área extensa de más de 100 km2. ¿Pueden ocurrir aceleraciones tan fuertes en la realidad?

El terremoto simulado en la falla Cofradía generaría en grandes áreas intensidades por encima de VIII. En algunos puntos, tales como el área de Tipitapa, cerca de Guanacastillo, Los Altos de Masaya y Nindirí alcanzaría X. Masaya y Ticuantepe se verían fuertemente afectados por la sacudida, con intensidades de VII y VIII. Conociendo la existencia de construcciones antiguas en Masaya, de adobe y bahareque, se supone que habría una destrucción fuerte, aunque no se espera aceleración máxima en esa ciudad. Edificios y viviendas mal construidas en Managua también tendrían problemas para sobrevivir a las intensidades altas. El aeropuerto, a pocos kilómetros de distancia de la falla, tendría que probar su resistencia contra terremotos.

Un terremoto de magnitud 7 en la falla Cofradía generaría una aceleración máxima del suelo dos veces mayor, en comparación con un terremoto de magnitud 6.3. Por la gran longitud de la falla activa, es más extensa el área afectada por las fuertes aceleraciones máximas de más de 1000 cm/s2, y también la duración de las aceleraciones fuertes se aumenta considerablemente. Cerca del epicentro, la duración de ellas, por encima de los 100 cm/s2, sobrepasa los 20 segundos. En una área de 40 km2, se cuenta con duraciones de mas de 15 s. Se cree que la larga duración de las aceleraciones fuertes aumentaría la probabilidad de la ocurrencia de fenómenos no lineales, como licuefacción. En el terremoto de Managua en 1972, que fue relativamente corto, no se observaron estos efectos.

El brusco movimiento horizontal de hasta 2 metros de la costa Este del Lago de Managua, provocaría fuertes oscilaciones (seiches o tsunami) de las masas de agua del lago causadas por su inercia al momento del terremoto. Igualmente, ocurrirían seiches de menor amplitud en el Lago de Nicaragua.

La cercanía de la falla a la caldera del volcán Masaya podría generar múltiples efectos en este complejo volcánico. Probablemente colapsarían las partes inestables de los cráteres Santiago, Masaya, y San Pedro, así como las paredes del borde de la caldera. Se puede pensar también en el inicio de una erupción volcánica por el cambio de las condiciones geométricas y físicas en el sistema. Podría salir magma a lo largo de la falla y nacer nuevos volcanes.

Colapsos o deslizamientos pueden ocurrir en partes muy inclinadas del volcán Mombacho, en la Laguna de Apoyo y en el área de Las Nubes, afectando poblaciones, carreteras e instalaciones industriales.