Ola de migrantes cambia de ruta en Europa

Varsovia/Barcelona. La Jornada | 13 junio de 2017


La ola de migrantes que buscan llegar a Europa cambió de ruta y el camino a través de Grecia, pasando por Turquía, está casi cerrado, pero grupos, cada vez más numerosos, arriesgan sus vidas cruzando el Mediterráneo en su intento de llegar a Italia desde las costas libias.

Esta tendencia hizo florecer todo un negocio criminal, obligando a Europa a reforzar la agencia que vigila sus fronteras, Frontex.

Este organismo juega el rol del policía bueno y del malo, salvando por un lado a los náufragos pero también los lleva a centros de acogida donde se arriesgan a ser devueltos a sus países.

¿Quiénes son los migrantes?

En las costas griegas, ahora se ven "80 o 100 personas que llegan cada día, mientras que teníamos dos mil 500 por día" antes del acuerdo alcanzado con Turquía en marzo de 2016, indicó el director del organismo. Pero, por otro lado, el número de personas que llegan a Europa procedentes de África por el Mediterráneo central y por Libia, ha registrado un aumento de más del 40 por ciento. La mayor parte de ellos vienen de África Occidental, de países como Senegal, Guinea y Nigeria. En todo 2016, sumaron 180 mil. La mayoría son personas que emigran por motivos económicos, que son trasladadas por traficantes de seres humanos. Entre ellos hay muchos hombres jóvenes, pero también familias y mujeres. Muchas nigerianas son explotadas sexualmente en Europa. Sin embargo, "no son las más pobres las que parten porque hay que pagar a los traficantes", destacó Leggeri.

Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), más de un millón de personas llegaron a la UE en 2015, de las cuales 850 mil entraron por las costas griegas. La mayoría de ellas provenían de Siria (56 por ciento), Afganistán (24 por ciento) e Irak (10 por ciento).

Tras la conclusión en marzo del año siguiente de un acuerdo con Ankara, según la OIM, el total de llegadas por el mar bajó a cerca de 363 mil en 2016.

"Cerca de 36 mil migrantes llegaron a Italia desde el inicio del año, es decir un aumento del 43 por ciento con respecto al mismo periodo del año pasado", según los datos de Frontex, que recopilan cifras hasta mediados de abril.

¿Quiénes son los traficantes? 

Al inicio de la parte peligrosa del viaje, en el desierto del Sáhara, los migrantes son transportados por tuaregs o tubus.

"Estas tribus, que muchas veces son nómadas (...) estaban acostumbradas a trasladar a turistas y ahora los reemplazaron por el transporte de migrantes" y no necesariamente tienen "conciencia de hacer algo criminal", dijo Leggeri. En cambio, para cruzar el Mediterráneo, ya actúan redes criminales, grandes y pequeñas.

En el fondo de la escala del sistema se encuentran los pequeños intermediarios, a veces los mismos migrantes, que para pagar su viaje toman el timón de las precarias embarcaciones, sobrecargadas de pasajeros, explicó el funcionario.

Después están los encargados de recaudar el dinero y organizar el viaje, pero que no participan en el trayecto, y por encima, los jefes que manejan las redes, entre los cuales hay perfiles de personas que "probablemente hayan tenido en el pasado funciones en la policía" libia, reveló.

¿Cuánto dinero amasan?

No es fácil hacer una estimación, pero según un informe publicado recientemente por Europol, estas redes habrían recibido entre cuatro mil 700 y cinco mil 700 millones de euros en 2015 (esta cifra cayó en cerca de dos mil millones en 2016).

Con estas ganancias, los grandes traficantes se lanzan a menudo a otras actividades delictivas para las cuales es necesario un capital inicial, "ya sea el tráfico de drogas, de armas e incluso, no hay que excluir, la financiación del terrorismo", agregó el director de Frontex.

¿Por dónde pasan los migrantes?

Los que llegan de África Occidental comienzan su viaje en autobús, contó Fabrice Leggeri. El territorio de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) se parece a la zona Schengen europea, y por ahí se viaja libremente por una suma módica, de cerca de 20 euros. Una vez en Niamey, capital de Nigeria, ya se pasa al terreno de la ilegalidad, hay que desembolsar hasta 150 euros para llegar a la frontera con Libia.

Después viene la travesía, para la cual el precio puede subir hasta los mil euros, en función del barco, pero se pueden encontrar también lanchas neumáticas donde se viaja en condiciones de inseguridad total por cerca de 300 euros. La ruta de África del este, desde el Cuerno de África, es utilizada por eritreos, somalíes y etíopes. Es más cara, señaló Leggeri.

Este viaje es organizado por grupos criminales de cada nación que cooperan entre ellos, de esta forma, una red sudanesa entrega a sus clientes a los traficantes libios en la frontera, por poner un ejemplo. "Ahí, la tarifa de ir desde el Cuerno de África hasta Italia puede subir hasta tres mil euros", calculó.

¿Qué hace la UE?

2015, con la crisis migratoria que golpeó a Grecia, marcó un antes y un después. Europa dio más competencias y más medios a Frontex. "A principios de 2015, estábamos en condiciones de desplegar al instante entre 300 y 350 guardias fronterizos, recordó Fabrice Leggeri. Actualmente, somos capaces de tener mil 300 o mil 400 guardias que son desplegados al mismo tiempo en varios escenarios de operaciones.

En 2016, Europa constituyó un grupo de reacción rápida: con lo que mil 500 guardias fronterizos pueden ser desplegados en cinco días hábiles en caso de necesidad. Al mismo tiempo, Frontex busca trabajar para detener los flujos migratorios antes de que estos lleguen al Mediterráneo. La agencia abrió una antena en Niamey para reforzar su colaboración con Níger.

Paradójicamente los rescates alientan la migración y benefician a los traficantes que dejan salir a personas en embarcaciones poco aptas, dando por sentado que apenas salgan de las aguas libias serán asistidos. "En 2016, reconoció Leggeri, nunca hubo tantos barcos patrullando el Mediterráneo (...) y lamentablemente, nunca hubo tanto muertos, cuatro mil muertos con certeza según la OIM" (Organización Internacional para las Migraciones).

Hay un mensaje que transmitir, dijo y es que el paraíso al que quieren llegar "es una mentira". "O se muere en el Mediterráneo, o se llega a Europa en condiciones extremadamente deplorables, no es lo que describen los traficantes.

Y por añadidura, en la medida que la UE refuerce la política de retorno, lo que podría suceder es que los migrantes pierdan sus ahorros por pagar a los traficantes y que al final del viaje haya un avión que los lleve de vuelta a sus países de origen".

¿Se va a acabar un día esta crisis?

La presión migratoria en las fronteras de Europa no tiene nada de pasajera. Tanto debido a las guerras como a la inestabilidad en Siria, Irak, Libia o el Sahel, que empujan hacia Europa a demandantes de asilo auténticos, como a las indignantes disparidades económicas, dicho de otra forma a la pobreza y la demografía galopante. Si los países de origen no llegan a ofrecer a sus habitantes un nivel de vida y perspectivas adecuadas, "como siempre ha sucedido en la historia, los hombres y las mujeres se mueven", concluyó Leggeri.

"Una decepción", el plan de reubicación de refugiados en la UE

El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Filippo Grandi, aseguró este martes en Barcelona que la escasa implementación del plan de reubicación de 160 mil refugiados en la Unión Europea "ha sido una decepción".

"Ha sido una decepción a nivel continental. Sólo unos países en Europa -Grecia e Italia que están en la frontera- y Alemania, Suecia o Austria (...) han tomado la mayor parte de la responsabilidad", dijo Grandi en la presentación de una campaña para los refugiados con el FC Barcelona.

"Si Europa, una unión de países ricos, no es capaz de compartir la responsabilidad (...), ¿cómo podemos decir al resto del mundo que acojan refugiados?", añadió, subrayando que de los 65 millones de refugiados y desplazados del mundo, casi un 90 por ciento está en países pobres.

Este programa fue adoptado en verano de 2015, en el pico de la crisis migratoria en Europa, y preveía la reubicación durante los próximos dos años de 160 mil refugiados desde Grecia e Italia a otros países de la Unión Europea.

"Está a punto de terminar y menos de 20 mil han sido reubicados. Mi mensaje es para todos los países europeos: tenéis dos meses más para completar el programa", aseguró.

Está previsto que el miércoles la Comisión Europea tome cartas en el asunto y anuncie sanciones contra tres de sus miembros -Polonia, Hungría y República Checa- que no acogieron ningún refugiado en el último año.