Uno tiene suerte de tener exilio en lugar de martirio: artista armenio

Morelia. Quadratin. | 5 agosto de 2017


La exposición de ‘El Pincel Nómada’ del artista armenio Vatche Geuvdjelain, que se muestra a partir de este viernes 4 de agosto en la Sala Alfredo Zalce del Centro Cultural Antiguo Colegio Jesuita de Pátzcuaro, lleva una mirada más profunda a realidades dolorosas, a esperanzas, migración, exilios, sufrimiento y amor a través de 17 obras.

En entrevista, el artista, que dejó su vida errante y exiliada cuando llegó a Pátzcuaro, explicó que por largo tiempo estuvo viajando hasta encontrar su hogar. Ha permanecido en el Pueblo Mágico michoacano por más de 36 años, donde han crecido sus hijos y se formó como adulto, “sí me considero en parte mexicano”,  señaló.

Realmente nació en Etiopía, Africa, porque su padre fue huérfano de la guerra de Armenia y fue a encontrar un santuario a ese país, “como muchos huérfanos armenios, yo nací allá”, indicó.

“Pátzcuaro es un lugar pacífico y amable, me gustó, es un buen lugar para que mis hijos crezcan sin preocupaciones, ya no me dejaba una preocupación de que fueran a tener malos hábitos o malas influencias, crecieron muy bien”, aseguró el artista, quien priorizó a su familia sobre el arte.

Después refirió sobre la aportación artística  que le ha dejado Pátzcuaro. Dijo que algo que motivó quedarse en esa ciudad fue el ambiente artístico donde se sintió “parte de algo” por la cantidad de artistas que viven y han vivido ahí.

El trabajo de Vatche Geuvdjelain fue, en un principio, muy cargado a lo figurativo. Sin embargo una crisis personal en el año 2000 le hizo transformaciones a su vida que refleja en la obra: se inclinó a lo abstracto, “entré en crisis personal, me divorcié, mis hijos empezaron las crecer, entonces empecé a cambiar interiormente, con ese cambio también me cambió el idioma pero siempre sigo pintando cosas figurativas pero también en el abstracto”, aseguró.

La figura femenina en su obra ha sido predominante, dijo que esto fue debido a que su madre y él fueron muy cercanos, “cuando me separé de ella, se enfermó y yo fui al internado y empecé a hacer dibujos de mi mamá de memoria, entonces diría que ahí fueron mis primeros dibujos, consientes al menos”.

El artista dijo que no se siente como profesional del arte; “profesión es una cosa que uno trabaja para ganar dinero, yo hago el arte porque es un modo de vivir, es el toque poético que me llama hacia la pintura para vivir sin apegos, sin preocupación, y la pintura me ha dado eso pero también lo vendo (su trabajo), pero no es mi primera intención, es más para desarrollarme como persona en mi percepción.

Respecto a la situación que se atraviesa nivel mundial en cuestiones de migración y guerra, el artista se dijo conmovido, “me rompe el alma, especialmente lo que pasa en Siria e Irak, donde han dejado de ser humanos ante el ojo del mundo desarrollado y se ven como inmigrantes”

Profundizó: “pero más allá de ser inmigrantes, son seres humanos y les dan ese papel de ser inmigrantes y se les olvida su humanidad; son niños, son adultos y mujeres, imagínate en tiempo de paz tenemos dificultades para sobrevivir, ahora imagínate en sus condiciones”, expuso, y dijo que le mueve mucho la situaciones, pero no deja que le afecte demasiado porque también en su vida necesita estabilidad.

Es un tema muy difícil dijo, porque han sido situaciones que ha vivido, “contiene mucho sufrimiento. Ese cuadro se llama ‘Exilio’ y yo viví exilio muchos años. El otro es el Martirio. A veces en el camino del exilio se vuelve un mamartirio, uno tiene suerte de tener exilio en lugar de martirio”, sentenció