Dos hondureñas víctimas de abuso sexual, ruegan por asilo en EEUU

Tegucigalpa. Agencias | 8 agosto de 2017


Hace cuatro años dos hermanas huyeron de Honduras para escapar del abuso sexual de un familiar. Cruzaron tres fronteras para buscar asilo en Estados Unidos y reunirse con su madre.

Por varios años, Nicole de ahora 17 años y Angélica de 21, a quienes se les identifica parcialmente por ser víctimas de abuso sexual, callaron el abuso “por miedo”, dijo Nicole.

Las hermanas salieron de su país natal cuando tenían 14 y 17 años. Eran abusadas sexualmente por su tío, uno de los familiares en que su madre confió que las cuidaría mientras ella trabajaba en Waukegan, Illinois, para mandarles dinero, explicó la madre, quien pidió no ser identificada.

“Es difícil recibir un abuso sexual de  una persona que quieres tanto, yo lo quería  como un papá, por eso nunca dije nada”, agregó Nicole con voz entrecortada. “[en Honduras], si vas y denuncias, pueden pagar y dejan libre a esa persona”.

Ante su desesperación, cuando se presentó la oportunidad de emigrar a EEUU, “no lo pensé dos veces”, dijo Angélica.

Las dos hermanas huyeron de su abusador y emprendieron la “difícil y peligrosa” travesía como lo hicieron aproximadamente 70,000 menores que intentaron cruzar la frontera entre el 2013 y 2014.

En noviembre del 2013 ambas llegaron a la frontera de Texas en una balsa inflable con otros 17 niños centroamericanos. Permanecieron en un centro de detención por 23 días y el 12 de diciembre, las autoridades federales entregaron su custodia a su madre.

Fue entonces cuando las dos expresaron su temor por regresar a Honduras con su abuela y su tío.

“Sentí alivio y vergüenza a la vez”, contó Nicole sobre el momento que le contó a su madre sobre el abuso. “No sé por qué, quién debería tener vergüenza son ellos”, dijo la joven desde una iglesia santuario en Waukegan.

El abogado Christopher Helt tomó el caso pro-bono y presentó una solicitud de asilo. Después de presentarse en la corte el 5 de abril del 2016, la juez permitió que las dos permanecieran con su madre y les ordenó presentarse a su audiencia final en 2018, pero hace unos meses fueron notificadas que su caso había sido expedido, y deberán presentarse ante un juez de inmigración antes de de lo previsto, la cita es el 10 de agosto.

 “Antes me daba más temor pero ahora lo hago [lucho] por muchas personas que están pasando por lo mismo [abuso sexual],  porque estamos en un país donde sí nos protegen, donde sí hay justicia”, comentó Angélica, quien dice sentirse positiva. “Confío en Dios que sí nos darán asilo”, agregó.

Pero a pesar de sentirse positiva, las políticas y retórica anti-inmigrante de la administración del presidente, Donald Trump, “me ponen nerviosa porque es un presidente que no quiere a los inmigrantes”, contó Angélica, quien explicó que el regresar a Honduras significa “morir”.

“Tengo miedo a que me hagan daño o que pueda morir. Esa persona pensó que nunca diríamos nada y es una personas peligrosa”, dijo Angélica respecto a su tío.

A finales de junio, la administración emprendió una campaña contra el tráfico humano que incluye la posibilidad de presentar cargos o deportar a los padres que viven indocumentados en EEUU y que pagaron  a un ‘coyote’ para ayudar a sus hijos a cruzar la frontera a EEUU.

“ICE tiene como objetivo interrumpir y desmantelar los caminos ilícitos utilizados por organizaciones criminales transnacionales y facilitadores de contrabando humano...los tutores legales que han puesto a los niños directamente en peligro al confiarlos a organizaciones criminales violentas, serán responsables por su papel en estas conspiraciones” dijo Gillian Christensen, portavoz del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

Las jovencitas, quien actualmente viven con su madre, asisten a la escuela.  Ambas fueron evaluadas por la psicóloga Caren Ex, quien diagnosticó que fueron víctimas de abuso sexual severo.

Angélica sufre de depresión, se reportó.

“Para mi, angélica y Nicole son unas campeonas y héroes porque si tuvieron que cruzar todas esas fronteras para buscar ayuda, es porque Estados Unidos es un lugar donde las mujeres que son abusadas, pueden encontrar ayuda y sentirse protegidas”, comentó Julie Contreras, presidenta del Comité de Asuntos de Inmigración de LULAC, y representante de esa organización en el Condado de Lake.

El abogado Helt dijo que el caso es “fuerte y la evidencia es clara”, por lo que confía que el juez apruebe el asilo.

“En países como Honduras y México, no existen leyes que protejan a las víctimas de abuso sexual, considera Contreras. El ir a la Policía, en Honduras significa más acoso o hasta la muerte para ellas porque el abusador puede pagar para que lo dejen libre”, agregó.

“No me puedo ni imaginar cómo sería tener que regresar”, dijo Nicole. “Estoy pidiendo asilo porque no quiero volver a lo mismo”.

En Honduras, 2,500 niños sufren de agresión sexual cada año. El 95% de ellos son abusados por un familiar, según un reporte por la organización Honduras Sin Miedo.

Aunque las denuncias incrementan día a día, según el Ministerio Público local, no se les da seguimiento por falta de interés de las autoridades, explicó el reporte.

Durante los últimos cuatro años, ambas se han mantenido ocupadas, en la escuela y aprendiendo inglés, también participan en el coro de su iglesia. Nicole dice que le gustaría ser estilista y soltó una carcajada al contar que no tenia novio, “pero si muchas amigas”.

“Es bonito estar aquí, tengo una mejor vida. Estoy en un país donde si te esfuerzas puedes salir adelante”, agregó la joven.