Policía y Guardia Civil de Ceuta exigen más medios humanos y materiales

Madrid. Agencia EFE | 9 agosto de 2017


Unos 3.500 inmigrantes han llegado este año a España, por tierra o por mar, cruzando las fronteras de Ceuta y Melilla. Otros muchos han fracasado en su intento de alcanzar Europa, frenados por las fuerzas de seguridad que, un verano más, afrontan estas oleadas con insuficientes medios materiales y humanos.

Al menos así lo denuncian asociaciones de guardias civiles, sindicatos policiales y agentes destinados en ambos puestos fronterizos, actualmente uno de los peores destinos, junto con el de los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE), para los funcionarios policiales, en palabras de alguno de ellos.

Falta de protocolo, inseguridad jurídica, riesgo para su integridad física, medios materiales escasos, número insuficiente de agentes y unas infraestructuras obsoletas para la protección de las vallas son las quejas unánimes que sindicatos y asociaciones han expresado a Efe tras los últimos sucesos acaecidos en la frontera de Ceuta.

Solo el lunes sortearon con éxito la valla de esta ciudad autónoma 187 subsaharianos. Un día después, mil lo intentaron sin conseguirlo. Previsiblemente tratarán de hacerlo los miles que, según cálculos de los agentes, esperan su ocasión en territorio marroquí.

El salto del lunes causó heridas en una pierna a un agente de la Policía Nacional. Los agentes de ese cuerpo y de la Guardia Civil están detectando en el último año un mayor uso de objetos punzantes como cuchillos o cizallas, y de otros como hondas y tirachinas, por parte de los subsaharianos para intimidar a los guardianes de las fronteras y cumplir su sueño.

"No hay gente suficiente. La Policía en Ceuta y Melilla está en cuadro total y, además, Marruecos no hace sus deberes", subraya el portavoz del Sindicato Unificado de Policía (SUP), Ramón Cosío.

Mientras, la Confederación Española de Policía (CEP) reclama, en un comunicado difundido ayer, un "inmediato refuerzo" de los medios materiales y humanos en los pasos fronterizos.

Desde la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), su portavoz, Juan Fernández, demanda un refuerzo permanente de los puntos calientes de las fronteras y no "parches" puntuales, y reconoce que tras los sucesos del Tarajal, donde murieron 15 inmigrantes, los agentes están "más cohibidos". "Al final si sucede algo, es el agente el que se ve sentado en el banquillo", apostilla Fernández.