Crece el tráfico de inmigrantes en motos náuticas en Ceuta

Ceuta. ElPuebloDeCeuta.es | 12 agosto de 2017


La llegada el pasado miércoles por la tarde de un total de doce inmigrantes (uno falleció ahogado) quienes eran abandonados en el agua por seis motos acuáticas, cerca de una de las playas de Benzú ante un fuerte oleaje de poniente ha provocado que se ponga el foco de atención sobre un fenómeno que, si bien no es nuevo, se ha intensificado especialmente este año, no en vano, desde el pasado mes de junio han sido transportadas en moto de agua hasta Ceuta a un total de 36 personas una cifra que viene a demostrar que la llegada de inmigrantes a través de este método es prácticamente a diario, dándose la circunstancia de que además estas motos de agua viajan cada vez más cargadas, transportando no sólo un inmigrante sino dos e incluso tres o cuatro, cuando entre los pasajeros llevan niños.

Es cierto que las motos alcanzan a veces la costa, sobre todo cuando transportan también algo de droga, pero no es lo habitual. Las fuentes que luchan contra las mafias que manejan la inmigración irregular retratan un modo de operar cruel, según el cual la prioridad de los pilotos es garantizarse que van a poder darse la vuelta y huir en caso de riesgo, lo que con frecuencia se traduce en que no dejan a sus pasajeros en tierra, sino que les abandonan o arrojan en el agua sin preocuparse de si saben nadar o no, dándose casos en que los propios bañistas han ayudado a estas personas a llegar a las orillas.

Es un negocio muy lucrativo. Se cobra 3.000 euros por el viaje a la Península y la mitad si es a Ceuta, de modo que “con tres pases se pagan la moto”.

Combatir este tráfico por mar a toda velocidad no es fácil. En Ceuta, explica un portavoz de la Benemérita, son suficientes apenas “tres minutos para que una moto acuática doble el espigón de Punta Leona desde la costa de Castillejos, deje al viajero y vuelva a aguas marroquíes”. Ante algo así, la capacidad de reacción es muy limitada. A finales de junio se consiguió detener a un piloto y a otro más a principios de agosto, que se enfrentan a delitos contra los derechos de los ciudadanos extranjeros, desobediencia y resistencia a la autoridad.