Policía tica quiebra 6 grupos narco que surtían en zona del Pacífico

Puntarenas. Diario Extra | 10 agosto de 2017


Agentes del Organismo de Investigación Judicial de Puntarenas allanaron ocho viviendas y detuvieron a una docena de hombres y una mujer sospechosos de conformar una estructura criminal dedicada al narcomenudeo.

Según las autoridades, los miembros se habían organizado en seis grupos narco que estaban adquiriendo poder y ganando territorios en el puerto, por lo que la acción policial era inmediata para evitar que se convirtieran en crimen organizado.

Entre los capturados destaca un hombre conocido como “El Chata”, quien cuenta con expediente judicial al igual que el resto de los integrantes del clan, incluyendo una mujer de apellido Obando.

En las casas allanadas los judiciales decomisaron 165 piedras de crac, 200 gramos de marihuana, 408 en cajetas de esa misma droga, una veintena de puros y 50 gramos de cocaína.

Además, se incautó dinero en efectivo producto de la venta ilegal del estupefaciente que se daba a cualquier hora del día durante toda la semana, y un arma de fuego tipo revólver calibre 38 con sus respectivas municiones.

LLEVA A LA PERDICIÓN

Fuentes confidenciales mencionaron a DIARIO EXTRA que desde hacía un año le seguían los pasos a la organización, uno de los detenidos estaba construyendo una lujosa vivienda y tenía a sus familiares gerenciando una de las células que compraba la droga en San José y Limón.

La Policía Judicial arrancó la investigación luego de una veintena de denuncias ante la línea confidencial 800 8000 64. En estas denuncias se quejaban de constantes asaltos, robos y la presencia de gente extraña que llegaba a comprar y consumir todo tipo de drogas.

En la acción policial se utilizaron 2 perros de la unidad canina del OIJ los cuales hallaron droga en varios aposentos de las viviendas. Se mencionó que algunas transacciones se hacían en presencia de niños.

COMO LA ESPUMA

Esta organización había empezado como muchas otras, es decir, vendiendo “puros” en el barrio, pero en un año los integrantes tenían mandos medios que administraban una veintena de bunkers que por día vendían alrededor de ¢1 millón.

Inclusive se supo que negociaban droga con otras organizaciones provinciales con el fin de que nunca les faltara producto y así poder mantener la cartera de clientes que incluía desde niños hasta adultos.

Se conoció que, de los seis grupos, cuatro eran familiares que en algunos casos aparentemente ponían a vender a menores de edad, mientras que en la noche era retomado por hombres y mujeres.

Los detenidos fueron indagados en la fiscalía y ahora esperan alguna medida cautelar, entre las que no se descarta prisión preventiva